El Colegio de Obstétricas de la Provincia de Buenos Aires hace llegar a las/os colegas la declaración elaborada conjuntamente por las Asociaciones que pertenecemos a ICM de América Latina: “La salud y derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y el rol de las parteras profesionales durante la pandemia de la COVID-19”.

Uno de los puntos tratados es el cumplimiento del Código Internacional de Ética para Parteras profesionales de la Confederación Internacional de Parteras profesionales (ICM), en el que se “destaca la importancia de que las parteras profesionales reconozcamos, defendamos y respetemos los derechos humanos de todas las personas, especialmente de las mujeres.”

A causa de la situación atravesada en los distintos países, pero sobre todo en la región de América Latina, se revelan datos preocupantes acerca de la disminución del uso de servicio de salud; particularidad que afecta en gran parte a mujeres en edad reproductiva. En tal sentido, manifestamos la “preocupación por las vulneraciones a los derechos reproductivos de las adolescentes, de las mujeres, de sus recién nacidos y de sus parteras profesionales, que se manifiestan -en algunos países- en la ausencia, o bien, en la insuficiencia de los protocolos para la atención de la regulación de la fertilidad, de las gestaciones, de los partos y postpartos, en el marco de la pandemia de Covid19; puesto que no se fundan en la evidencia científica ni en un marco de derechos humanos.”

UNFPA reveló datos recabados recientemente, en los que se refleja que más del 50% de las parteras profesionales consultadas -que se encuentran en la primera línea de servicios asistenciales de salud sexual y reproductiva-, no se siente segura en el ámbito de trabajo debido a la falta de elementos de protección; al respecto se pronunció ACNUDH, señalando que “los Estados deben garantizar que los países con menos recursos tengan el equipo de protección necesario (EPP) para todos sus proveedores de atención de salud.” 

Al respecto, realizamos un llamado al Estado para desarrollar protocolos adecuados que garanticen el cuidado de profesionales y pacientes, el reconocimiento de la profesión como esencial para brindar atención segura de calidad a mujeres y recién nacidos durante la pandemia; y la recolección de  datos sobre casos de embarazadas y recién nacidos con diagnóstico de COVID19 positivos, para monitorear el impacto de la enfermedad y respaldar la toma de decisiones, entre otras.

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