Por Franka Cadée | Presidente de la Confederación International de Matronas

Insto a las matronas a que dejen de comportarse bien ya que asuman su deber de defender los derechos de las mujeres a un buen parto.

Desde Tanzania hasta los Estados Unidos, el derecho de una mujer a elegir, por qué, dónde, cuándo y cómo da a luz está siendo amenazada a nivel mundial. En el clima actual, me siento cada vez más indignado por la incapacidad del estado del mundo para atesorar el parto y los derechos de las mujeres. El poder que una mujer tiene sobre su cuerpo se ha convertido en una herramienta de negociación política. La anticoncepción y el aborto se han convertido en palabras para los titulares y los votos, pero no para que las mujeres decidan por sí mismas. Si bien los derechos de las mujeres continúan erosionándose a nivel mundial, debemos protestar y luchar por nuestros derechos humanos básicos.

En mi profesión de partera, he visto que los derechos, decisiones y voces de las mujeres se vuelven secundarios a los de los profesionales de la salud. Las mujeres embarazadas se han convertido en estadísticas, procedimientos y procesos, ya menudo ignoran sus voces. Regularmente, las mujeres están siendo obligadas a tener demasiadas intervenciones médicas demasiado pronto, mientras que otras mujeres, con poca frecuencia y reciben muy poca atención demasiado tarde [1]. Aun cuando existen soluciones y evidencia científica que resaltan la importancia de un buen parto para un futuro saludable y sostenible, millones de mujeres todavía no lo reciben. [1-12]

Los tomadores de decisiones, los profesionales médicos dominantes y las instituciones se resisten a implementar un modelo de atención basado en la evidencia que ha demostrado brindar a las mujeres la mejor atención. Es una simple cuestión de poder patriarcal. Han priorizado la institucionalización y las políticas restrictivas sobre el cuidado humano. La percepción dominante es que al eliminar todos los riesgos potenciales e intervenir independientemente, se obtendrá una buena atención. Los profesionales de la salud están utilizando la seguridad como una excusa para anular el derecho de la mujer a elegir. Necesitamos capacitar a las mujeres con información precisa para que puedan tomar sus propias decisiones, esto es un cuidado humano.

Todas las mujeres y los bebés tienen derecho a un buen parto. Un buen nacimiento es un nacimiento en el que una mujer recibe información no basada en evidencia. Donde una mujer recibe apoyo para tomar sus propias decisiones y puede construir una relación de confianza con una partera que la defiende, así como tener acceso a la atención de otros profesionales médicos cuando sea apropiado.

Un buen parto es un parto en el que una mujer sabe que tiene el control y recibe atención de continuidad dirigida por una partera, ya sea durante un parto en el hogar o una cesárea. El nacimiento de esta manera puede ser una experiencia transformadora para ella, su pareja y su familia. La evidencia es explícita, nacer de esta manera nos da las mejores posibilidades de ser seres humanos sanos y equilibrados. ¿No es este un derecho humano que todo recién nacido tenga el mejor comienzo para la vida?

En un momento en que solo un cambio de paradigma puede cambiar esta situación, es un momento oportuno para que pida a todas las parteras que sean audaces y valientes y que defiendan los derechos de las mujeres a la atención de partería de calidad antes, durante y después del parto. Las matronas ya no pueden aceptar que las mujeres tengan que viajar durante horas a una institución sin agua limpia o personal sanitario calificado, mientras que otras mujeres son inducidas por la fuerza contra su propia voluntad porque los profesionales médicos pueden ejercer su poder y sus opiniones sobre los derechos básicos de una mujer. . Insto a las matronas a que dejen de comportarse bien ya que asuman su deber de defender los derechos de las mujeres a un buen parto.

Las matronas, los profesionales de la salud y el mundo deben reafirmar su compromiso con los derechos de la mujer a una atención segura, buena y respetuosa, ya que este es el derecho humano básico de toda mujer.

Bibliografía

  1. Mwaniki, M.K., Quality in provision of maternity services: the missing link in health-care investments in LMICs? The Lancet Global Health, 2016.
  2. Kennedy, H.P., et al., Asking different questions: A call to action for research to improve the quality of care for every woman, every child. Birth, 2018. 0(0).
  3. Van Lerberghe, W., et al., Country experience with strengthening of health systems and deployment of midwives in countries with high maternal mortality. The Lancet, 2014. 384(9949): p. 1215-1225.
  4. Lawn, J.E., et al., Every Newborn: progress, priorities, and potential beyond survival. The Lancet, 2014. 384(9938): p. 189-205.
  5. Lancet, Feminism is for everybody. 2019, Lancet. p. P493.
  6. ten Hoope-Bender, P., et al., Improvement of maternal and newborn health through midwifery. The Lancet, 2014.384(9949): p. 1226-1235.
  7. ten Hoope-Bender, P., et al., Improvement of maternal and newborn health through midwifery. Lancet, 2014. 384.
  8. Shamian, J., Interprofessional collaboration, the only way to save every woman and every child. Lancet, 2014. 384.
  9. Renfrew, M., et al., Midwifery and quality care: findings from a new evidence-informed framework for maternal and newborn care. The Lancet, 2014. 384(9948): p. 1129-1145.
  10. Renfrew, M.J., et al., Midwifery and quality care: findings from a new evidence-informed framework for maternal and newborn care. Lancet, 2014. 384.
  11. Renfrew, M., et al., Midwifery: An executive summary for The Lancet’s series. Lancet, 2014. 20: p. 1-8.
  12. Homer, C.S.E., et al., The projected effect of scaling up midwifery. The Lancet, 2014.

Fuente: News Trust