Durante los meses de altas temperaturas, el calor extremo no solo afecta el bienestar general, sino que también puede tener impacto en distintos procesos del organismo. Entre ellos, la salud reproductiva y la fertilidad femenina pueden verse alteradas, especialmente cuando la exposición al calor se combina con deshidratación, estrés físico y cambios hormonales.
El cuerpo femenino es sensible a los cambios de temperatura y al equilibrio interno que regula el sistema hormonal. La exposición prolongada al calor puede generar distintos efectos:
- Alteraciones en el ciclo menstrual: Las altas temperaturas pueden interferir en la regulación hormonal, provocando ciclos irregulares, retrasos menstruales o cambios en la duración del ciclo.
- Cambios en la ovulación: El calor excesivo puede afectar el funcionamiento del eje hormonal que regula la ovulación. Esto puede traducirse en ovulaciones irregulares o de menor calidad, dificultando la concepción.
- Mayor riesgo de deshidratación: La deshidratación impacta directamente en el equilibrio del organismo. En mujeres en edad reproductiva, una hidratación inadecuada puede alterar procesos metabólicos y hormonales clave para la fertilidad.
- Incremento del estrés físico: Las altas temperaturas generan un estrés adicional para el cuerpo, lo que puede influir negativamente en la calidad ovulatoria y en el bienestar general, especialmente si se sostienen en el tiempo.
Recomendaciones para cuidar la salud reproductiva en verano
- Mantener una hidratación adecuada durante todo el día.
- Evitar la exposición prolongada al sol y al calor extremo.
- Priorizar una alimentación equilibrada y liviana.
- Consultar con profesionales de la salud ante cambios persistentes en el ciclo menstrual.
Cuidar la salud reproductiva también implica prestar atención a los factores ambientales. En verano, prevenir y estar informadas es clave para proteger el equilibrio del organismo. Es un consejo del Colegio de Obstétricas de la provincia de Buenos Aires.



