Invierno y recién nacidos: recomendaciones para mantener a tu bebé seguro y confortable

Durante el invierno es habitual que las familias se pregunten si el bebé tiene frío o si necesita más abrigo. Sin embargo, tan importante como protegerlo de las bajas temperaturas es evitar el exceso de calor y mantener un ambiente saludable dentro del hogar.

Los recién nacidos y los lactantes tienen una capacidad limitada para regular su temperatura corporal, por lo que requieren algunos cuidados específicos durante los meses más fríos. En este acompañamiento, las Licenciadas y los Licenciados en Obstetricia cumplen un rol fundamental, brindando información y orientación a las familias desde el embarazo, el nacimiento y durante todo el puerperio.

Mantener una temperatura adecuada en el hogar

La temperatura ideal del ambiente se encuentra entre los 20 y 22 °C. Un ambiente demasiado calefaccionado puede provocar que el bebé transpire en exceso, favorecer la deshidratación y resecar las vías respiratorias.

Además, es importante ventilar todos los ambientes al menos 10 minutos por día, incluso cuando hace frío. Renovar el aire ayuda a disminuir la concentración de virus, bacterias y contaminantes presentes en el interior de la vivienda.

¿Cómo saber si el bebé tiene frío?

Una de las dudas más frecuentes es cómo reconocer si el bebé necesita más abrigo. Muchas familias se guían por la temperatura de sus manos o pies, pero estos no son indicadores confiables, ya que suelen sentirse fríos debido a que su sistema circulatorio aún está madurando.

La forma más adecuada de comprobar si el bebé está confortable es tocar la nuca.

  • Si está tibia, su temperatura corporal es adecuada.
  • Si está muy caliente o húmeda por la transpiración, probablemente tenga exceso de abrigo.

Abrigar sí, pero sin excesos

Lo más recomendable es vestir al bebé por capas, de manera que sea sencillo agregar o quitar prendas según cambie la temperatura del ambiente.

Durante el descanso también es importante favorecer un sueño seguro. Se aconseja evitar el uso de gorros dentro del hogar, no colocar mantas sueltas, almohadas u otros objetos en la cuna y no sobreabrigar al bebé mientras duerme.

La hidratación también es importante

La calefacción puede favorecer la pérdida de líquidos, por lo que es fundamental mantener una buena hidratación.

En los bebés que reciben lactancia materna, se recomienda ofrecer el pecho a libre demanda. En aquellos que ya incorporaron otros líquidos de acuerdo con su edad y las indicaciones del equipo de salud, también es importante asegurar una adecuada hidratación durante el día.

Cuidado con las fuentes de calor

Las estufas, calefactores, braseros y otros sistemas de calefacción deben utilizarse con precaución. El bebé nunca debe permanecer demasiado cerca de estas fuentes de calor para evitar quemaduras, y los ambientes deben mantenerse correctamente ventilados para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono.

El acompañamiento profesional también forma parte del cuidado

Los primeros meses de vida son una etapa de grandes aprendizajes para las familias. Contar con información confiable permite tomar decisiones seguras y prevenir situaciones de riesgo.

Las Licenciadas y los Licenciados en Obstetricia acompañan a las personas gestantes y a sus familias durante el embarazo, el nacimiento y el puerperio, promoviendo prácticas de cuidado basadas en la evidencia y brindando herramientas para favorecer la salud y el bienestar de la mamá y del recién nacido.

Ante cualquier duda sobre los cuidados del bebé, consultar con una Licenciada o un Licenciado en Obstetricia es una forma de recibir orientación profesional y personalizada para transitar esta etapa con mayor tranquilidad y confianza.

 

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