Las desigualdades en el acceso a la salud siguen siendo un desafío global

El Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres invita a reflexionar sobre las desigualdades que aún persisten en el acceso a los servicios de salud, especialmente en relación con la salud sexual y reproductiva.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada dos minutos una mujer muere en el mundo por causas relacionadas con el embarazo o el parto. La mayoría de estas muertes podrían prevenirse mediante controles adecuados, acceso oportuno a servicios de salud y acompañamiento de personal capacitado durante el embarazo, parto y puerperio.

Las desigualdades también se reflejan en el acceso a métodos anticonceptivos y a información sobre salud sexual integral. De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en América Latina y el Caribe una de cada cinco adolescentes tiene necesidades insatisfechas de anticoncepción, lo que limita su derecho a decidir y acceder a cuidados adecuados.

A nivel global, más del 90% de las muertes maternas ocurren en países de ingresos bajos y medios, evidenciando cómo las condiciones sociales, económicas y territoriales impactan directamente en la salud y la calidad de vida de las personas.

En este contexto, el rol de las y los obstétricos y licenciados en Obstetricia resulta fundamental para el acompañamiento integral de las personas gestantes, la promoción de la salud sexual y reproductiva, la prevención y detección temprana de riesgos, y el acceso a controles seguros y de calidad durante el embarazo, parto y puerperio.

Desde el Colegio de Obstétricas de la provincia de Buenos Aires, se continúa trabajando en la jerarquización de la profesión y en la promoción de una atención basada en derechos, con perspectiva de género y centrada en el cuidado integral de las personas.

Garantizar una atención integral, accesible y libre de violencias es fundamental para reducir las brechas existentes y promover sistemas de salud más equitativos. La prevención, la educación, el acceso a controles y el acompañamiento profesional siguen siendo herramientas clave para el cuidado de la salud de mujeres y personas gestantes.

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